Gente linda, gracias por haber leído mis disparatadas entradas en este blog tan personal. Muchos migrantes me han confesado que se han sentido identificados con mis situaciones, muchos me han dicho cosas simplemente tan lindas, muchos han sido lectores silenciosos, muchos me han escrito correos electrónicos, o comentarios telefónicos.
En este rincón del mundo me quedan cuatro horas de este 2008 que me ha resultado un tanto desafiante. Pienso despedirlo con una palmada en la espalda y un muchas gracias por el tiempo prestado, y a no volver, eh! que estoy esperando otras visitas... que se venga el 2009 nomás, me encanta el número porque resta 7 y todos sabemos que siete es cábala, y de la buena; me gusta porque es impar y amo los números impares. Lo amo porque es a estrenar, y adoro las novedades.
Creo que esta vez viene envuelto en papel rojo con cinta dorada. Fiesta total, pasión, y glamour.
Usen las horas que les quedan para pedir miles de deseos, porque, les repito, el 2009 se viene con todo.
Salud, gente preciosa, y a vivir el año nuevo con locura, que se las trae!!
Nací en Argentina, migré a cuatro países, parí en tres idiomas. Viví en inglés, rezo en hebreo, pienso en español. Amo mi lengua madre por lo que es: seductora, lujosa, rica e intelectual.Y por lo que puede ser: atorrante, mundana, chabacana, popular. Este blog nació cuando vivía en Australia mientras arrullaba a mi hijo en español y alrededor todo era inglés. Ahora vivo en México, extraño el inglés, canto en hebreo y quiero aprender chino mandarín. Sueño con vivir en New York. O en Tel Aviv.
31 diciembre 2008
22 diciembre 2008
Me hizo volver, ella
Ella también migró. Vive en varios idiomas, estoy segura de que sueña mezclado, traduce literalmente las frases hechas, cuenta en castellano, ama en hebreo, está a pasitos de recibirse de médica y hace rato que ya me la reservé como futura pediatra de mis hijos (aunque tal vez decida especializarse en reumatología, o en gerontología, no me importa, yo ya le avisé).
Estoy convencida de que plantó un árbol (por sí misma o por interpósita persona). Doy fe de que escribió un libro (lo hicimos juntas). Y me acaba de dar la inmensa alegría de contarme que va a tener un hijo.
Es el empujoncito que me faltaba para volver al blog.
Rosi: espero que la noticia no me la hayas contado con caracter reservado porque acaba de dejar de serlo!!!!!!!!!
Te quiero muchísimo. Tengo un montón de consejos para darte pero... ¿sabés qué? ¡¡¡Decidí no darte ninguno!!! Zambullite en la experiencia como hacés con todo. Siempre te va bien, sea en Argentina, en Polonia o en Israel. Y ésta va a ser tu obra maestra.
Gracias por alegrarme el día. Y hacerme volver al blog (que, by the way, ¿no tiene forma de palabra embarazada la palabra blog? cosas que se me ocurren cuando me emociono, sorry, mejor la dejo acá).
Besos panzunos, Rosi, y Happy Chanukah.
19 noviembre 2008
Doble ciudadanía
Después de cinco años, cinco meses y dos días de haber llegado a este continental país que nos recibió con bendiciones, nos dio un hijo, pulió otro idioma y coronó de experiencias, nos han otorgado la ciudadanía australiana. La ceremonia ha sido de lo más emotiva, Jeremías estaba exultante, Constanza toda una damita anglosajona, Henry desentendido (total, él ya nació australiano!). Dejaré que las fotos hablen por sí mismas, mientras sólo me queda una pregunta: ¿y ahora qué? ...


02 noviembre 2008
El susurro que me llevó de viaje
Cuando vivíamos en Argentina íbamos regularmente a Bet El, los viernes a la noche, para Shabat. Era una convocatoria religiosa, social, espiritual, marcada por encuentros y canciones, y altibajos de emociones, llorábamos, y nos reíamos, y reflexionábamos con las prédicas magistrales de Mario -maestro de los maestros, palabra precisa con puntería única para apretar todos los botones que hay apretar, de cada uno de los presentes y de todos a la vez, ¡qué Rabino!-.
Acá, al principio, no íbamos a ningún templo. No encajábamos en ninguno: éste es muy "religioso" (léase "practicante" y discúlpese el uso del término religioso con exclusividad para cierto sector, es sólo a fines ilustrativos); este otro es reformista, el de más allá es de ultra recontra ultra ortodoxos, con sombrero de piel y la mar en coche; al de la esquina hay que ir con manga larga y aquél que se ve tan lindo es de los sudafricanos casi exclusivamente. Está el único templo conservador, pero es chico... probemos.
Y empezamos a ir. Sin embargo, la completa aceptación llevó tiempo. Y no por la gente, tampoco por la ropa (iuju!! puedo ir en jeans si quiero!!) ni por la forma de sentarse (nos mezclamos todos y puedo darle la mano a Sergio sin escándalos). El Rabino también bien, inclusive el inglés no molestaba. Pero las melodías... las melodías eran diferentes, y más de una vez quedé colgadísima cantando el kidush a la manera de Bet El, o el Mi Kamoja, o repitiendo un estribillo cuando todos ya habían callado...
Pero seguimos yendo, y podría decir que recién este año nos lo tomamos más en serio y empezamos a ir todos los viernes, llueva o truene. Y claro, ahora nos sabemos todas las melodías como cualquier hijo de vecino, los altos, los bajos, las pausas, los lalalá: somos los maestros del rezo en ésta, nuestra nueva Comunidad. Todo bajo control....
Con ese espíritu de "todo bien" y "como pez en el agua" me encontraba el viernes pasado en el templo, cantando a coro con todos los otros congregantes. Era una más. Ya íbamos por el Aleinu, de pie, mirando hacia el Arón Hakodesh, aleinu leshaveaj laadon hakol, feliz cantando, superada la nostalgia.... cuando Sergio, despacito, en pleno "anajnu modim...", me susurra al oído:
-¿En qué página estaba el Aleinu en Bet El?
Me mató. Toda mi estructura firme de migrante superada se desmoronó como un flan. Me vino a la memoria todo junto: la menorá en el escenario, y la pila de de Sidurim a la entrada, y el Kol Bet El, y las sillas azules, y el templo precioso, y la alfombra azul, la pirámide de vidrio en el techo, y la melodía con la que Mario hacía su entrada a la bimá, el lalalá del Violinista sobre el Tejado que tararéabamos antes de que los novios subieran a la bendición, la música pegadiza del Veshamru, las estrofas del lejá dodí repartidas por distintas voces entre los congregantes, nunca sabías de qué rincón iba sonar la siguiente, las prédicas de Dani, también obras maestra, las miradas, los coqueteos, la Amidá que siempre terminaba antes de que uno pudiera terminar, pero estaba bien, porque es tan larga, y el boi boi boi del Aleinu, obviamente, y Adrián Brukman: el jazán más lindo, y los perfumes, y los cuchicheos, y la invocación final, abrazados al de al lado, venciendo la timidez, con otra vez las palabras de Mario... hermosas... perfectas... justas... y Adonai oz leamó itén, Adonai iebarej et amó vashalom, Shabat shalom
Casi me descompongo del viaje relámpago que el comentario de Sergio me generó. Me tuve que agarrar a la silla.
¿Adaptada, yo? Seguro. ¡¡Siempre que nadie me susurre al oído preguntas indecentes!!
(By the way: el Aleinu estaba en la página 146, nos ponemos de pie por favor...)
Acá, al principio, no íbamos a ningún templo. No encajábamos en ninguno: éste es muy "religioso" (léase "practicante" y discúlpese el uso del término religioso con exclusividad para cierto sector, es sólo a fines ilustrativos); este otro es reformista, el de más allá es de ultra recontra ultra ortodoxos, con sombrero de piel y la mar en coche; al de la esquina hay que ir con manga larga y aquél que se ve tan lindo es de los sudafricanos casi exclusivamente. Está el único templo conservador, pero es chico... probemos.
Y empezamos a ir. Sin embargo, la completa aceptación llevó tiempo. Y no por la gente, tampoco por la ropa (iuju!! puedo ir en jeans si quiero!!) ni por la forma de sentarse (nos mezclamos todos y puedo darle la mano a Sergio sin escándalos). El Rabino también bien, inclusive el inglés no molestaba. Pero las melodías... las melodías eran diferentes, y más de una vez quedé colgadísima cantando el kidush a la manera de Bet El, o el Mi Kamoja, o repitiendo un estribillo cuando todos ya habían callado...
Pero seguimos yendo, y podría decir que recién este año nos lo tomamos más en serio y empezamos a ir todos los viernes, llueva o truene. Y claro, ahora nos sabemos todas las melodías como cualquier hijo de vecino, los altos, los bajos, las pausas, los lalalá: somos los maestros del rezo en ésta, nuestra nueva Comunidad. Todo bajo control....
Con ese espíritu de "todo bien" y "como pez en el agua" me encontraba el viernes pasado en el templo, cantando a coro con todos los otros congregantes. Era una más. Ya íbamos por el Aleinu, de pie, mirando hacia el Arón Hakodesh, aleinu leshaveaj laadon hakol, feliz cantando, superada la nostalgia.... cuando Sergio, despacito, en pleno "anajnu modim...", me susurra al oído:
-¿En qué página estaba el Aleinu en Bet El?
Me mató. Toda mi estructura firme de migrante superada se desmoronó como un flan. Me vino a la memoria todo junto: la menorá en el escenario, y la pila de de Sidurim a la entrada, y el Kol Bet El, y las sillas azules, y el templo precioso, y la alfombra azul, la pirámide de vidrio en el techo, y la melodía con la que Mario hacía su entrada a la bimá, el lalalá del Violinista sobre el Tejado que tararéabamos antes de que los novios subieran a la bendición, la música pegadiza del Veshamru, las estrofas del lejá dodí repartidas por distintas voces entre los congregantes, nunca sabías de qué rincón iba sonar la siguiente, las prédicas de Dani, también obras maestra, las miradas, los coqueteos, la Amidá que siempre terminaba antes de que uno pudiera terminar, pero estaba bien, porque es tan larga, y el boi boi boi del Aleinu, obviamente, y Adrián Brukman: el jazán más lindo, y los perfumes, y los cuchicheos, y la invocación final, abrazados al de al lado, venciendo la timidez, con otra vez las palabras de Mario... hermosas... perfectas... justas... y Adonai oz leamó itén, Adonai iebarej et amó vashalom, Shabat shalom
Casi me descompongo del viaje relámpago que el comentario de Sergio me generó. Me tuve que agarrar a la silla.
¿Adaptada, yo? Seguro. ¡¡Siempre que nadie me susurre al oído preguntas indecentes!!
(By the way: el Aleinu estaba en la página 146, nos ponemos de pie por favor...)
23 octubre 2008
El gran insulto (según Jeremías)
Jeremías peleando con otro argentino. Se escucha el siguiente "intercambio de ideas":
Jere : tonto!
XX: tarado
Jere: bobo!
XX: feo
Jere: malo!
XX: y vos tenés cara sucia
Jere: y vos... tenés cara fea!
XX: y tu pelo es feo
Jere: y tu... (piensa) y tu... y tu..... !!!!!y tu culo es de Buenos Aires!!!!!!!!!!!!
Jere : tonto!
XX: tarado
Jere: bobo!
XX: feo
Jere: malo!
XX: y vos tenés cara sucia
Jere: y vos... tenés cara fea!
XX: y tu pelo es feo
Jere: y tu... (piensa) y tu... y tu..... !!!!!y tu culo es de Buenos Aires!!!!!!!!!!!!
12 octubre 2008
Conversation at the beach
El sábado me subí al auto, agarré un pote de crema, dos de los chicos, tres toallas, viajé cuatro minutos y estaba en la playa. Me tiré panza arriba, al lado de un grupo de chicos, debían de andar en sus quince. En eso llegan unas chicas, misma edad. La conversación entre ellos fue la siguiente:
-Hi
-Hi
-MySpace?
-Facebook.
-Oh. Facebook?
-MySpace.
-And you? MySpace?
-Facebook and MySpace.
-Oh.
-Hi
-Hi
-MySpace?
-Facebook.
-Oh. Facebook?
-MySpace.
-And you? MySpace?
-Facebook and MySpace.
-Oh.
07 octubre 2008
Por ser buena
Última hora de clases, justo la tenía libre. Me dispongo a navegar. Nada en especial, un poco de email, un poco de Clarín, Facebook no porque está bloqueado, etcétera. Estaba tan cómoda en mi oficina cuando justo suena el interno. Acá puedo contarles que dudé en atender. Estaba sola y nadie se hubiese dado cuenta... pero mi superyó me convenció de "hacer lo correcto". Era la recepcionista, pidiéndome que le haga un "big big favour". La cosa es que estaban tratando de ubicar a una de las maestras para pasarle un mensaje y no la podían ubicar ni por los parlantes, a ver si yo podía ir a ver por dónde andaba Sigal.
-"O.k, leave it to me, don´t worry" - le dije, mientras por adentro maldecía haber atendido el llamadito. Pero ahí estaba yo: ya había tomado sobre mí la responsabilidad de encontrar a Sigal así que lo iba a hacer costara lo que costara (inclusive mi hora libre, buaaaaaaaaaaaaaah!!).
Voy, vengo, recorro, pregunto. Nada. Me dicen que tal vez está en el Sport Center. O sea en la otra punta, lo cual me implicaba atravesar todo el campus. Y afuera amenazaba con llover. Y los que me conocen ya saben que si llueve.. mi pelo... oyvavoy!! Pero fui: la misión la tenía que cumplir. Hacía frio, viento, y Sigal nada, ni aparecía. De mi preciada hora libre a esta altura quedaban escasos quince minutos. Con mi última esperanza llego al Campus del Jardín de infantes, y le digo a la directora que estoy tratando de encontrar a Sigal pero niente, nada, gurnisht, se la tragó la tierra.
-Ah! Sigal está acá, arriba, subí.
-Ah -le digo, exhausta- no la podemos llamar por el interno (yo estaba sin aliento).
-No, está en la Sala de Música, no hay interno ahí, a propósito. Además subí que te va a encantar: hay una banda israelí.
Y bueh, no me van a faltar cinco para el peso, ¿no? Ya que llegué hasta acá. Así que subo, a terminar de cumplir la misión de pasarle a Sigal el mensajito. La sala de música no es más que un aula. Super equipada pero el tamaño no es grande. Un aula.
Cuando voy llegando, medio maldiciendo mi costado de nena buena, medio satisfecha conmigo misma, me llega el sonido de la banda... qué bien que suena. Entro.
¿Y qué veo? ¡Plop! Nada más ni nada menos que a los de Shotei Hanevua.
No lo podía creer.
No era una banda más, un israelí más que viene a cantar al cole, alguien en viaje de intercambio cultural, una banda escolar o militar, de las que estamos tan acostumbrados acá. ¡Eran dos de los de Shotei Hanevua, ahí, frente a mis incrédulos ojos, tocando en la salita de cinco (de mi hijo, de casualidad, cuya morá es Sigal)! Una función privada para estos gurrumines, y un par de teachers, y quien quisiera escuchar... como en la intimidad de un living. Es que son los tíos de Shailee, la compañerita de Jere del jardín, y vinieron a visitarla a Australia, y bueno, ya que estaban, ¿¿¿por qué no tocar para sus amiguitos del cole???
Así que ahí los tuve, en función privada, a veinte centímetros.
Y todo por ser buena.
Acá para que sepan quiénes son
http://www.youtube.com/watch?v=j2dr8aEOZGU
-"O.k, leave it to me, don´t worry" - le dije, mientras por adentro maldecía haber atendido el llamadito. Pero ahí estaba yo: ya había tomado sobre mí la responsabilidad de encontrar a Sigal así que lo iba a hacer costara lo que costara (inclusive mi hora libre, buaaaaaaaaaaaaaah!!).
Voy, vengo, recorro, pregunto. Nada. Me dicen que tal vez está en el Sport Center. O sea en la otra punta, lo cual me implicaba atravesar todo el campus. Y afuera amenazaba con llover. Y los que me conocen ya saben que si llueve.. mi pelo... oyvavoy!! Pero fui: la misión la tenía que cumplir. Hacía frio, viento, y Sigal nada, ni aparecía. De mi preciada hora libre a esta altura quedaban escasos quince minutos. Con mi última esperanza llego al Campus del Jardín de infantes, y le digo a la directora que estoy tratando de encontrar a Sigal pero niente, nada, gurnisht, se la tragó la tierra.
-Ah! Sigal está acá, arriba, subí.
-Ah -le digo, exhausta- no la podemos llamar por el interno (yo estaba sin aliento).
-No, está en la Sala de Música, no hay interno ahí, a propósito. Además subí que te va a encantar: hay una banda israelí.
Y bueh, no me van a faltar cinco para el peso, ¿no? Ya que llegué hasta acá. Así que subo, a terminar de cumplir la misión de pasarle a Sigal el mensajito. La sala de música no es más que un aula. Super equipada pero el tamaño no es grande. Un aula.
Cuando voy llegando, medio maldiciendo mi costado de nena buena, medio satisfecha conmigo misma, me llega el sonido de la banda... qué bien que suena. Entro.
¿Y qué veo? ¡Plop! Nada más ni nada menos que a los de Shotei Hanevua.
No lo podía creer.
No era una banda más, un israelí más que viene a cantar al cole, alguien en viaje de intercambio cultural, una banda escolar o militar, de las que estamos tan acostumbrados acá. ¡Eran dos de los de Shotei Hanevua, ahí, frente a mis incrédulos ojos, tocando en la salita de cinco (de mi hijo, de casualidad, cuya morá es Sigal)! Una función privada para estos gurrumines, y un par de teachers, y quien quisiera escuchar... como en la intimidad de un living. Es que son los tíos de Shailee, la compañerita de Jere del jardín, y vinieron a visitarla a Australia, y bueno, ya que estaban, ¿¿¿por qué no tocar para sus amiguitos del cole???
Así que ahí los tuve, en función privada, a veinte centímetros.
Y todo por ser buena.
Acá para que sepan quiénes son
http://www.youtube.com/watch?v=j2dr8aEOZGU
01 octubre 2008
Nació en el 2002, ¡qué pretenden!
Estamos de vacaciones. Jere jugando a juegos de varones, la guerra, la lucha, todo muy físico. En eso se queda medio atrapado abajo de un sillón. Y me dice, involucrándome en el juego:
-¡¡Mami, rápido, dame el teléfono que tengo que llamar a Emergencias, que me vengan a rescatar!!
Le paso urgente el teléfono siguiendo el juego, y, como buena madre, aprovecho para educar/testear sus reflejos diciéndole:
-Ok, tomá, ¡¡¡rápido!!! ¡¿Y qué número vas a marcar??
-¡000!
-¡Bien! -(aliviadísima)- ¿tu dirección?
-"jeremias.a.m@....."
-No, mi amor, dirección, address!!!
-(repite, pero ahora con acento en inglés): "JEREMIAS.A.M@....."!!!
-(ENTRE MUERTA DE RISA Y PREOCUPADA): No, mi amor, dirección: ¡¡¡tu dirección para que te vengan a buscar lo de Emergencias!!!
-AAAAAAAAAAh, "esa" dirección!....
Y me la dijo.
¿Generación Y? ¿Z? ¿Cómo es que los llaman?
Válgame dios. Qué perdido estaría mi abuelo Raúl si se levantara de la tumba.
-¡¡Mami, rápido, dame el teléfono que tengo que llamar a Emergencias, que me vengan a rescatar!!
Le paso urgente el teléfono siguiendo el juego, y, como buena madre, aprovecho para educar/testear sus reflejos diciéndole:
-Ok, tomá, ¡¡¡rápido!!! ¡¿Y qué número vas a marcar??
-¡000!
-¡Bien! -(aliviadísima)- ¿tu dirección?
-"jeremias.a.m@....."
-No, mi amor, dirección, address!!!
-(repite, pero ahora con acento en inglés): "JEREMIAS.A.M@....."!!!
-(ENTRE MUERTA DE RISA Y PREOCUPADA): No, mi amor, dirección: ¡¡¡tu dirección para que te vengan a buscar lo de Emergencias!!!
-AAAAAAAAAAh, "esa" dirección!....
Y me la dijo.
¿Generación Y? ¿Z? ¿Cómo es que los llaman?
Válgame dios. Qué perdido estaría mi abuelo Raúl si se levantara de la tumba.
28 septiembre 2008
Shaná Tová (o de porqué sigo cocinando todos los años)
Va a ser mi sexto festejo de Rosh Hashaná lejos de los míos de Argentina (y mi cuñada de USA).
Les cuento que ayer cociné durante seis horas (no exagero) seguidas, con Henry revoloteando a mi alrededor, tocando todos los utensilios, metiendo la mano en la basura, desparramando la harina por el aire, metiendo una manito en el frasco de miel mientras con la otra agujereaba el guefilte fish... no sé cómo logré terminar la tarea sin perder el juicio (bah, quizás sí lo perdí... pero dios me perdonará en Yom Kipur! Espero...). Cuando estaba a punto de abandonar, y me juraba a mí misma que "el año que viene compro todo hecho y listo" se acerca Coni y me dice "Mami, todo huele riquísimo!!!".
Ya está. Con eso me sacó la mejor sonrisa, me olvidé de los desastres "henrísticos" y y de las horas de pie. Y me dije que de eso se trata: de que haya en la casa -el hogar- olor a Leikaj y a torta de manzana y a pollo y a guefilte fish y que tu hija aspire profundo y te diga qué rico. De acá a veinte años se podrá olvidar el ritual, podrá no acordarse de algún rezo, pero jamás olvidará los olores promisorios de los preparativos: la "anticipación". Que muchas veces es más que el festejo mismo.
¿El menú? Jalá redonda, manzanas con miel, guefilte fish, ensalada verde con noodles, ensalada de papa y huevo, pollo con manzanas a la miel, una bandeja gigante de papas, batatas y calabazas grilladas, arroz oriental, helado, torta de miel (leikaj), tarta de manzana con helado de vainilla y mucho mucho mucho amor.
Shaná tová, gente. Feliz Año.
Les cuento que ayer cociné durante seis horas (no exagero) seguidas, con Henry revoloteando a mi alrededor, tocando todos los utensilios, metiendo la mano en la basura, desparramando la harina por el aire, metiendo una manito en el frasco de miel mientras con la otra agujereaba el guefilte fish... no sé cómo logré terminar la tarea sin perder el juicio (bah, quizás sí lo perdí... pero dios me perdonará en Yom Kipur! Espero...). Cuando estaba a punto de abandonar, y me juraba a mí misma que "el año que viene compro todo hecho y listo" se acerca Coni y me dice "Mami, todo huele riquísimo!!!".
Ya está. Con eso me sacó la mejor sonrisa, me olvidé de los desastres "henrísticos" y y de las horas de pie. Y me dije que de eso se trata: de que haya en la casa -el hogar- olor a Leikaj y a torta de manzana y a pollo y a guefilte fish y que tu hija aspire profundo y te diga qué rico. De acá a veinte años se podrá olvidar el ritual, podrá no acordarse de algún rezo, pero jamás olvidará los olores promisorios de los preparativos: la "anticipación". Que muchas veces es más que el festejo mismo.
¿El menú? Jalá redonda, manzanas con miel, guefilte fish, ensalada verde con noodles, ensalada de papa y huevo, pollo con manzanas a la miel, una bandeja gigante de papas, batatas y calabazas grilladas, arroz oriental, helado, torta de miel (leikaj), tarta de manzana con helado de vainilla y mucho mucho mucho amor.
Shaná tová, gente. Feliz Año.
23 septiembre 2008
Jere literal
Gran cosa acá, el footy -versión local mezcla de fútbol con Rugby, por decirlo de alguna manera-. Coni es hincha de Saint Kilda, Jere de Hawthorn. Otra vez se enfrentaron ambos equipos en la semi. La última vez que eso pasó, ganó el equipo de Coni y Jere terminó llorando a moco tendido, desconsoladamente, miles de palabras de consuelo no sirvieron para calmarlo.
Así que esta vez, mejor prevenir, pensé.
-Jere
-¿Qué?
-Vos sabés que tu equipo puede ganar o perder
-Sí...
-Y si gana, genial...
-Sí
-Lo festejás con tuti...
-Sí
-Pero si pierde, tenés que ponerte la camiseta igual, eh!
-No, mami: está para lavar
Así que esta vez, mejor prevenir, pensé.
-Jere
-¿Qué?
-Vos sabés que tu equipo puede ganar o perder
-Sí...
-Y si gana, genial...
-Sí
-Lo festejás con tuti...
-Sí
-Pero si pierde, tenés que ponerte la camiseta igual, eh!
-No, mami: está para lavar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)