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23 agosto 2023

Premio mención por cuento "The trophy," en concurso "My Brother Jack Literary Festival", Australia.

 Yo había llegado hace tres años a Melbourne, seguía escribiendo en español pero se había convocado este concurso literario de cuentos, en inglés obviamente y... why not? En esta primera edición del concurso decidí participar traduciendo un cuento mío que se llamaba El trofeo. Coni, mi hija que en ese entonces tenía 8 años me ayudó a pulirlo! Ella definitivamente tenía más oido para aquello que sonaba "muy traducido" y me ayudó a darle esa cadencia nativa al relato, llamado ahora "The trophy". Recibí con mucha alegría una mención de honor. La ceremonia de entrega de premios fue en la Municipalidad, la misma a la cual que unos años más tarde asistiría para asumir la nacionalidad australiana. Aquí, el cuento premiado:



The trohpy

Her teeth were the most prominent feature of her face as there were only three left: two of them hanging loosely from the only remaining strong roots that dared to defy the passing of her ninety years. And one more down there, deep in her mouth, only visible when she laughed openly. Soundly. Loud. I wouldn’t say they were white, but would be lying if I said they were the teeth of an old woman. Those three ivory surfaces which looked a bit worn-out were her war trophy, her winning ticket. They represented better than any other piece of her little body a glorious and victorious flag of triumph.

I must admit that I didn’t recognize her immediately. From within the curling smoke of cigarettes and the odour of dozens of flowers arranged around the coffin, she was just one more among those who came to say a last goodbye to my father.  

Within thirty minutes of being there I had learnt the ritual very quickly: they come in, hug me, make the effort to shed a tear, to assume a sad expression, to say I’m very sorry or He was a great guy your father. They feel uncomfortable until I release them from their discomfort with either of the two mechanized expressions: “What is meant to be is meant to be”, or “that’s life”. During the four and a half hours I had already spent there, no one had deviated from the sacre script, as if this was a holy rite learned inadvertently within seconds. Not original at all, certainly, but very effective in order to avoid analysing in depth the notion of death. Just to say what you have to say and that’s that.

Everyone was following more or less the standard format of the ritual, so much so that I secretly begun amusing myself by betting which of the two phrases would the next relative, friend or occasional visitor, say to me. And that’s when she came in and caught my attention.

I saw her coming, heavily wrapped despite the high temperatures of January, and without recognising her I bet on I’m very sorry (or its variant, “I feel sorry for you”.) She started to approach me, dragging her feet as if she was walking on a recently-waxed floor. It seemed to me she was laughing. Impossible -I thought- simply impossible: this ancient lady must have caught her jaw, poor thing; she cannot even hide a silly smiling expression in a funeral. One of my father’s aunties, probably.

She was half a step away from me when, instead of coming towards my seat, she continued walking straight to the coffin.  I focussed my eyes on her grey, unkempt hair and on her mouth that was…laughing! Her mouth was indeed laughing, loudly and deafeningly. The expression I had just seen was thus not an ailment; it wasn’t an ongoing ache or pain: the three-toothed old woman was roaring, arching her back with every guffaw, as loud as anybody could have ever heard in a funeral parlour. 

Astonished, those present did not know wether to shake her softly to calm her down or just to leaver her alone – because such outrageous mirth in front of the deceased couldn’t have been anything other than an inappropriate and hysterical unpleasant reaction. No one, including those next to her, dared to do anything but leave her alone.

As for me, I was tempted to follow them, but those three stubborn teeth in her mouth told me there was something else in such laughter.  After all, no one can be so wild as to defy the time-honoured ritual of the last good bye.

I rose from the armchair in which I seemed to have been sitting for ages, accommodated my bones and walked towards her. I evidently took more time than I should have taken because when I brought myself closer to the coffin, the old woman was no longer there.

A vision? Could my fatigue have played a bad trick on me so as to make me see ghosts? I made sure that everything around was in order and in its place just to confirm that I was not becoming crazy. There they brought more wreaths. More people arrived. Some went away. Another wreath was brought, this one from the Australian Dental Association. Oh, my father would have been so particularly proud of this one: “To the honourable President”, it said in golden letters.

Having ensured that everything was running smoothly and as expected, I was about to return to my seat when an envelope on the left side of the polished coffin caught my attention. White, medium in size, regular. I opened it.

With spidery handwriting – the handwriting of an old person- it said:

“Dear Doctor, I told you my teeth would last longer than you”

Then I laughed, suddenly recognising her. I laughed out loud, openly out loud. I defied all the codes, all the rituals, the holy rites, the protocols. I defied those present, those alive, those dead. Like Flora, his very first patient, I laughed, and in that laughter my father was more alive than ever before.♦








27 mayo 2023

¡Hola México! Volver a empezar

Voy a comprar perchas blancas, simples. 

-Hola señor, ¿qué tal? ¿Me podría indicar dónde están las perchas?

El empleado de Walmart me mira muy serio. 

-Para colgar la ropa. 

-¡Ah! Pinzas -me dice-. Y me acompaña al pasillo de las supuestas perchas. 

-No no -le digo- esos son broches. Yo necesito perchas. ¡Colgadores! -exclamo triunfante, porque me acuerdo que así les decíamos en Chile-. Sonrío feliz. Pero el empleado de Walmart me mira igual de serio. No son perchas. No son pinzas. Porque sus pinzas son mis broches. Y los colgadores de Chile no sé lo que serán en México pero claramente no tienen nada que ver con algo doméstico. Lo vuelvo a mirar. Respiro. 

-Lo que se usa para colgar la ropa en el closet -y no sé por qué dibujo una camisa en el aire.

-Ganchos -me dice. 

-Bueno. Ganchos. 

-Venga por acá. 

Y voy (porque el mexicano es muy servicial. No me va a decir “pasillo 7” y dejarme a la deriva no, no, me va a acompañar y así lo hace). Suspiro muy aliviada. Ahí están las perchas. Compro ochenta. 

¿Qué más compro los primeros días de venir a vivir a México? (¿Qué comprarías vos?).

Una tostadora. Y una pava eléctrica. Por algún motivo eso me hace sentir en casa, me arraiga, veo esos artefactos y respiro un café caliente a las ocho de la mañana, un pan con queso universal. 

Y qué más. 

Un tender. Jabón para lavar la ropa. Una esponja y un detergente. 

Y café. Me demoraría horas frente a la góndola del supermercado para decidir la marca si no fuera porque siempre termino comprando el mismo café que me regalaron de bienvenida en el departamento al llegar. Y la misma leche. Por eso en Australia me casé para siempre con la leche Rev y aquí parece que le debo lealtad a Lala. 

Hay algo muy hermoso en llegar a un departamento temporario en el que la gente que te recibe te llena la heladera. Claro, eso es una ínfima forma de decir. Frutas, chocolates, aceite, cereales, y más y más y más. Y una cartita de bienvenida. Y el café, y la leche. Y son las primeras marcas que ves en tu departamento nuevo, y te entran por la retina y como fueran elegidas en un momento de amor y vulnerabilidad, te las quedás para siempre. 

Y qué más. 

Querés elegir bien los vasos así que por ahora compramos descartables. Y cuatro tenedores, cuatro cuchillos, cuatro cucharas, porque el resto viene en el barco y falta poco como para que justifique adquirir toda una cuchillería nueva, pero falta mucho como para andar sin nada. Y en el barco vienen también los libros, las fotos. Eso lo dejamos a un costado de la mente. Que no ocupe lugar. 

Y qué más. 

Lo banal: la peluquería. Las manos. Parece que uno no termina de arraigarse hasta que no se corra el pelo, o se hace unos reflejos -ojo: se dice “luces”- por primera vez. Esa es una meta a alcanzar, en donde ya te emepzás a manejar como un local.

Y qué más. 

El primer Shabat. Nosotros tuvimos ayer nuestro primer Shabat en el departamento nuevo. El vaso de kidush es de plástico, la jalá es una baguette, el salero es el comercial, las velas nos reconfortan. Nos reímos porque estamos sentados en la mesada de la cocina. 

Y qué más. 

Las costumbres locales. Aprenderlas. ¿Propina sí o no? ¿Diez, quince, veinte, cuánto, a quién? La comida se sirve en la bufetera, el agua de la canilla no se debe tomar, la edad no se pregunta, el Uber funciona igual. 

Y qué más. 

Los amigos. No saber quiénes serán. No poder detectar si esa persona que estás conociendo hoy va a ser tu amigo íntimo de dentro de unos años. Si esa chica que hoy es distante va a terminar siendo tu Gisela, tu Viví, tu Moni, tu Kary, tu Marce, tu Sil, tu Ruthi, tu Patri, tu Ofra, tu Chantall. 

Y qué más. 

Esperar. Gozar. Maravillarte con el juguete nuevo que estás abriendo. Permitirte dormir con un colchón en el suelo, perderte en la ciudad, confundirte el billete de cien con el de diez, comprar un queso que resultó ser horrendo, aprender dónde se tira la basura y si es que hay que reciclar; colgarte del Wi fi del shopping hasta tener señal y preguntar, preguntar, preguntar, mucho y a todo el mundo. 

Y volver a esperar. 

Migrar es esa mirilla pequeña por la que mirás el mundo por primera vez. Primero ves todo como una línea finita, angosta y limitante. Pero si esperás lo suficiente ves el mundo vasto, vasto y fascinante, a tus pies. Y está padrísimo.






















16 agosto 2019

Estos no son los rollos Del Mar Muerto

Henry -sí, el que escondió mi celular en la heladera y puso la pelota en el microondas- está preparándose para hacer su Bar Mitzvá: su ingreso a la vida judía más adulta y comprometida con otros rituales, otros compromisos. Un “upgrade”, por así decirlo.
El otro día volvió súper entusiasmado de su clase preparatoria (la preparación dura un año) y contó que le habían enseñado a ponerse los Tefilín, esas tiras de cuero que deben colocarse diariamente por la mañana los judíos mientras se recita una plegaria y se recuerda nuestro lugar en el mundo.
Llegó a casa, preguntó si teníamos Tefilín y se puso a practicar.
Yo estaba súper emocionada. De una caja saqué los Tefilín que habían sido de mi abuelo Raul y se los mostré, como un tesoro único y más valioso que toda la colección del Vaticano!!! Para practicar, sin embargo, le dimos los Tefilín que Sergio (dad!) trajo hace un tiempo de Israel.
Todo muy emocionante, Henry los abre, dilucida cuál es la parte que va en la cabeza, cuál va en los brazos, toda una ceremonia, yo contengo la respiración, Henry comienza a pasar la cinta de cuero por su brazo, una vuelta, otra vuelta, y otra, todos mirando... y Henry exclama:
-¡¡Se me salen todos los rollitos de grasa por los costados!!
Fin de la emoción.
Risas.
Carcajadas.
Efectivamente, los Tefilín no te hacen el brazo más sexy del mundo!!
.... pero
Who cares? 😉

26 julio 2017

Cristo by Henry

-Ma
-Qué
-Estuvo cuando fuimos a Brasil
-Sí, mi amor. Genial.
-Lo que más me gusto fue el Cristo Reventor.
-Perdón, ¿el qué?
-El Cristo Reventor.
-Deletreámelo Henry
.R-e-v-e-n-t-o-r
-No mi amor. con D, con D! ReDentor!...
-¿Segura?
-Sí mi amor, segura. De "redención".
-Ah.... Yo creía otra cosa...



09 febrero 2017

Educación bilingüe

Vacaciones, nada mejor. Playa. Relajadísimos.
Henry pone las manos juntas y le pregunta a Coni:

-Coni, a ver si sabés: ¿este ángulo es obtuso, recto o... o.... tierno?
-¿¿Tierno, Henry???
-Sí... tierno. Acute.

¿No es un amor la educación bilingüe???! 😀😀😀
Al final, I guess, todo encaja...
Hopefully.
אמן


04 marzo 2015

Pura física - by Henry

-Papi, si fueras más alto ¿serías más flaco?


13 septiembre 2014

Henry dice

-Mami, la tía  nos dijo que vayáramos juntos.
-Henry, no se dice vayáramos.
-Ok, ok: Lléramos.

-Mami, ¿cuando uno eructa baja de peso?

-Henry, te acordás cuando decías "salquetines"? jaja. Ahora cómo les decís?
-Medias...

-Todo el mundo debería tener solo dos apellidos. El de Adán y el de Eva.

--Mami, viste cuando venden 2x1? Bueno, si uno compra solo 1, ¿no paga nada?

-Ma, cuando dios les dio la jalá a los judíos en el desierto, ¿era la del Líder o la de Poly?

-Deberíamos tener dos bocas, una para comer y la otra para tomar, porque a veces es asqueroso comer helado y tomar después Coca, por ejemplo.


16 enero 2013

Soy un dinosaurio, parte 2

-Mami, en laSegunda guerra Mundial murieron muchos judíos
-Sí, mi amor, es cierto
-Y en la Primera Guerra Mundial yo creo que ahí pelearon con los dinosaurios.
-¿Te parece, Henry?
-Sí, me parece
-Ok, entonces debe ser así
-Sí, sí, estoy seguro, pelearon contra los dinosaurios... y mami..
-¿Qué, corazón?
-Vos ¿vivías?
- (plop!)


12 octubre 2012

Cuando tu papá es el director de tu colegio pasan estas cosas

-Papí, vos que sos el director del Colegio, ¿echás a los chicos que se portan mal?
-No, Henry, yo los educo, les enseño, les doy la oportunidad
-Pero yo lo vi en la tele, que los "Principal" echan a los que se portan mal.
-No, no, mi amor. Relax.
-... pero papi... dale! expulsáme del colegio, ¡ya no quiero ir más!


17 abril 2012

Cuando sea grande quiero ser...

La hora de la cena familiar, la hora de las confesiones.
No sé cómo salimos hablando de qué quieren ser nuestros hijos cuando sean grandes.
Henry tomó la palabra todo entusiasmado:
-Yo cuando sea grande quiero ser bombero.
-Qué bien, Henry (nos miramos, cómplices, nos sonreímos). Pero no nos esperábamos esto:
-Y pastor.

En fin, ni futbolista, ni actor, ni médico, ni millonario.
Henry quiere ser pastor.
Como Moshé cuando sacó a los judíos de Egipto.
Que la maestra de Henry es convincente no cabe duda. ¡¡Cómo logró venderle el oficio de pastor a un niño de 4 años en plena era Apple!! Gracias, Pauli, sos una genia.
Jag Saméaj.

20 marzo 2012

¿Se acuerdan de Piel Naranja?

Me acaricia. Me mima. Me mira el brazo. Se queda largo rato mirando, como si me estuviera contando los lunares. Estamos acurrucados en el sillón, recién volvió del jardín y son las cinco de la tarde. Yo lo mimo, le pregunto qué hizo en la sala, si jugó con "el" David y con los chicos nuevos. Si comió la colación, si hizo gimnasia. Él contesta a medias y me sigue mirando y tocando los brazos, las manos. Algo le llama mucho -mucho- la atención. Lo veo en su expresión. En eso lo suelta:
                                                                           -Mami
                                                                           -¿Qué mi amor?
                                                                           -Los no-judíos... ¿usan pecas?


14 marzo 2012

Henry Freud

Otra vez, Henry. Estas tres anécdotas se las dedico a los psicólogos y a todos los analistas que hay en ustedes.
Tres cortitos:

-Henry, ¿quién te dio ese sobre, mi amor?
-El consergio...

(nota freudiana: mi marido se llama Sergio. Conserje, consergio, la autoridad, ¡etcétera! ¿No es un amor?)

-Henry, ¿de qué actuaste en la obra de Purim? (fiesta judía de disfraces)
-De mordeJáim...

(nota cultural: el héroe de Purim es Mordejai. ¡Pero vaya que Jaim es el nombre judío por excelencia! Así que su mente linda, inconscientemente los sintetizó. ¡La vida es más fácil con Henry!).

Henry invitó a un amiguito a jugar. Gordo. Bastante gordito. El nene seguía almorzando. Henry quería jugar a la Wii:
-Vamos, dale, vamos a jugar
-Pero esperá, mi amor, ¿no ves que tu amiguito no terminó?
-Pero... ¿hasta cuándo va a seguir almorzando este muchancho...?

(nota: el subrayado es mío. La creación, genial, de Henry).


31 diciembre 2011

Hebrew speakers will love this one!

Estábamos con Henry (4) hablando de fútbol, de River, de Boca, de la U de Chile y demás. en eso no me acuerdo bien qué partido había y le pregunto:
-Pero ese jugador, ¿de qué equipo es, del Barcelona?
 -No. Del Real Madrij ...

¡¡¡Feliz Año Nuevo mis amigos!!!
Eso pasa cuando criamos a nuestros hijos en hebreo, en inglés, en Chile, en Argentina, en Australia, en español... en chileno (que es otro idioma)... ¡¡¡se confunden y son tan exquisitos!!
¡Feliz 2012!
Seamos felices, sanos, abiertos, multiculturales y divertidos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



14 diciembre 2011

Crecer de golpe

Era el último día de clases y estábamos con Henry lavándonos los dientes para salir al cole, a su último día en la salita de "Guimel C".
Desde mi altura veía su coronilla rubia y sus movimientos afanados por cepillarse bien los dientes -¡ardua tarea a sus cuatro años!-.
En eso levanta la vista y me pregunta, abriendo bien esos ojos azules, con la ansiedad de alguien que acaba de hacer un descubrimiento:
-Mami, ¿¿dónde voy a dormir mañana??
Lo miré, sin entender. En tu pieza mi amor, ¿por qué?
-¡Porque mañana voy a ser más grande y no voy a entrar en la cama!
Abrazarlo. Eso hice. Agacharme hasta su altura y abrazarlo como uno abraza la inocencia.


(Te amo, Henry. podés seguir durmiendo en tu cama por muchos años más. Uno crece muy, muy de a poco.)

04 agosto 2011

Soy un Dinosaurio

Conversación hace una semana, en plena lluvia. llevando a Jeremías al colegio:
-Ma
-Qué
-En tu época, ¿existían los limpiaparabrisas?