V. me acaba de mandar un mail.
Y me pregunta cosas sobre Melbourne, sobre la migración.
Que cuáles son las cosas que añoro...
Creo que puedo resumirlo en las dos siguientes frases:
1) Todavía me quedo pagando con los chistes (es decir, hago chistes y nadie se ríe)
2)Todavía me miran espantados cuando hago preguntas "íntimas", léase: "¿cuántos años tenés?" (qué terrible!!! no puedo creer que pregunté eso!!!) o: "¿a qué te dedicás?" (Oh my god, did I just ask that?!!!!).
A veces me siento que no vine de Argentina sino de otro planeta.
O de otro pozo.
Y eso que por lo menos aprendí a no preguntar preguntas íntimas de verdad-verdadera como: "¿te llevás bien con tu marido?"... "¿pensás tener más hijos?"... "¿por qué tenes esa cicatriz?"... "¿cuántas veces por semana?"...
Ahí creo que me excomulgan.
Fuera de eso, V., todo bien.
Australia vale la pena.
Nací en Argentina, migré a cuatro países, parí en tres idiomas. Viví en inglés, rezo en hebreo, pienso en español. Amo mi lengua madre por lo que es: seductora, lujosa, rica e intelectual.Y por lo que puede ser: atorrante, mundana, chabacana, popular. Este blog nació cuando vivía en Australia mientras arrullaba a mi hijo en español y alrededor todo era inglés. Ahora vivo en México, extraño el inglés, canto en hebreo y quiero aprender chino mandarín. Sueño con vivir en New York. O en Tel Aviv.
07 agosto 2008
05 agosto 2008
Ayer tuve una vivencia fascinante:
conocí a mi vecino!
Después de cinco años de vivir en el mismo barrio, misma calle, mismísima casa, finalmente me topé con mi vecino de al lado. Y hasta se presentó y me dio la mano.
Es que Henry decidió salir a caminar aprovechando que salimos a sacar la basura. Y como es una criaturita no inciada en el tema de la propiedad privada, en vez de caminar derecho por la vereda como cualquier ciudadano que se precie de tal, el muy sinverguenza se metía en todas las casas, al mejor estilo sodero. Y hete aquí que en cuanto se mete a la casa de al lado -al porche, digamos- justito llega el dueño, que va directo a su buzón a recoger el correo postal, como cualquier australiano que también se precie de tal. Me mira sorprendido de ver una cosita rubia merodeando por su propiedad, y más sorprendido aún, supongo yo, de que la madre de la cosita rubia -rubia ahora también, debo aclarar- no hacía nada por sacarlo de allí. El vecino luego intentó un aniñado "helloooooooooo" hacia Henry, y ahí le tuve que explicar "es que recién se largó a caminar"... A lo que el hombre me dice:
- "Y vos vivís por acá?".
-"Sí. Precisamente al lado tuyo"
-"Ah" - me extiende la mano- "yo soy Raymond".
-"Daniela"
Y luego... la pregunta de rigor...
-"De dónde es ese acento tan lindo" (¡!)
-De Argentina (sonrisa fija)
En fin, la conversación se extendió por unos minutos con las preguntas de libreto, pero me atrevería a confesar, por el brillo de sus ojos, que Raymond también estaba fascinado por la apasionante, increíble, latina vivencia de haber conocido a su vecina, en este país tan amorosamente anglosajón necesitado de calorcito.
Pero la historia no termina allí... Algunas casas vienen de a tres, en filita. Es como un terreno alargado hacia atrás con dos, tres, o cuatro casas generalmente idénticas construidas una atrás de la otra. O sea que las personas que viven allí son como "supervecinos", por la cercanía.
Ahora bien, mientras estaba charlando con Raymond llega otro auto, y tuvimos que corrernos para dejarlo pasar. Era la de la casa de atrás de Raymond. Miro a la conductora y la reconozco: ¡la dueña del negocio donde me compro los jeans!
"Hola", le digo, "vos sos la de los jeans".
"Ah, sí, hola" -me dice. Y, mirando a Raymond, sorprendentemente ella me pregunta:
-"¿Este es tu papá?"
-"No" -le digo, atónita- "es tu vecino de al lado".
-"Ah".
¿Pueblo chico, dije, hace poco? No se nota.
Después de cinco años de vivir en el mismo barrio, misma calle, mismísima casa, finalmente me topé con mi vecino de al lado. Y hasta se presentó y me dio la mano.
Es que Henry decidió salir a caminar aprovechando que salimos a sacar la basura. Y como es una criaturita no inciada en el tema de la propiedad privada, en vez de caminar derecho por la vereda como cualquier ciudadano que se precie de tal, el muy sinverguenza se metía en todas las casas, al mejor estilo sodero. Y hete aquí que en cuanto se mete a la casa de al lado -al porche, digamos- justito llega el dueño, que va directo a su buzón a recoger el correo postal, como cualquier australiano que también se precie de tal. Me mira sorprendido de ver una cosita rubia merodeando por su propiedad, y más sorprendido aún, supongo yo, de que la madre de la cosita rubia -rubia ahora también, debo aclarar- no hacía nada por sacarlo de allí. El vecino luego intentó un aniñado "helloooooooooo" hacia Henry, y ahí le tuve que explicar "es que recién se largó a caminar"... A lo que el hombre me dice:
- "Y vos vivís por acá?".
-"Sí. Precisamente al lado tuyo"
-"Ah" - me extiende la mano- "yo soy Raymond".
-"Daniela"
Y luego... la pregunta de rigor...
-"De dónde es ese acento tan lindo" (¡!)
-De Argentina (sonrisa fija)
En fin, la conversación se extendió por unos minutos con las preguntas de libreto, pero me atrevería a confesar, por el brillo de sus ojos, que Raymond también estaba fascinado por la apasionante, increíble, latina vivencia de haber conocido a su vecina, en este país tan amorosamente anglosajón necesitado de calorcito.
Pero la historia no termina allí... Algunas casas vienen de a tres, en filita. Es como un terreno alargado hacia atrás con dos, tres, o cuatro casas generalmente idénticas construidas una atrás de la otra. O sea que las personas que viven allí son como "supervecinos", por la cercanía.
Ahora bien, mientras estaba charlando con Raymond llega otro auto, y tuvimos que corrernos para dejarlo pasar. Era la de la casa de atrás de Raymond. Miro a la conductora y la reconozco: ¡la dueña del negocio donde me compro los jeans!
"Hola", le digo, "vos sos la de los jeans".
"Ah, sí, hola" -me dice. Y, mirando a Raymond, sorprendentemente ella me pregunta:
-"¿Este es tu papá?"
-"No" -le digo, atónita- "es tu vecino de al lado".
-"Ah".
¿Pueblo chico, dije, hace poco? No se nota.
27 julio 2008
Pueblo chico
El viernes fui al templo.
Entré, me senté. Estaban cantando el "lecha dodi".
Nos pusimos todos de pie para la última estrofa, en la que hay que darle la bienvenida al descanso sabático con una reverencia.
Y ahí los vi.
A un lado -mi izquierda- mi dentista.
Y al otro -a mi derecha- mi ginecólogo.
Ahhhh... pueblo chico. Destino de inmigrante que se guetifica...
Saludé a ambos con una leve inclinación de cabeza, rogando que no se conozcan... dios sabe qué conversaciones heréticas podrían entablar en honor de todos mis órganos que ambos tan bien conocen!...
Entré, me senté. Estaban cantando el "lecha dodi".
Nos pusimos todos de pie para la última estrofa, en la que hay que darle la bienvenida al descanso sabático con una reverencia.
Y ahí los vi.
A un lado -mi izquierda- mi dentista.
Y al otro -a mi derecha- mi ginecólogo.
Ahhhh... pueblo chico. Destino de inmigrante que se guetifica...
Saludé a ambos con una leve inclinación de cabeza, rogando que no se conozcan... dios sabe qué conversaciones heréticas podrían entablar en honor de todos mis órganos que ambos tan bien conocen!...
22 julio 2008
El matrimonio según Jeremías
-¿Mami, por qué el novio le besa el corpiño a la novia cuando se casan?
-¿Eh!!!!!!?
-Que por qué el novio le tiene que dar un beso en el corpiño.
-¿De dónde sacaste eso? (Y yo que pensé que ya había escuchado todo de Jere...)
-Y... cuando dicen: "And now you may kiss the bra!"
-No, mi amor, lo que dicen es: "And now you may kiss the BRIDE"
-Ah.
-Vení, dame un beso.
-Chuik.
-Chuik. Te quiero mucho, hijo.
-Yo te amo.
-¿Eh!!!!!!?
-Que por qué el novio le tiene que dar un beso en el corpiño.
-¿De dónde sacaste eso? (Y yo que pensé que ya había escuchado todo de Jere...)
-Y... cuando dicen: "And now you may kiss the bra!"
-No, mi amor, lo que dicen es: "And now you may kiss the BRIDE"
-Ah.
-Vení, dame un beso.
-Chuik.
-Chuik. Te quiero mucho, hijo.
-Yo te amo.
20 julio 2008
15 julio 2008
Aprender a leer, esa magia.
Qué difícil es entender que alguien no pueda leer:
Yo me siento, libro en mano, las letras no se me aparecen más que como letras, la lógica conexión entre ellas, el sonido que forman al unirse me es TAN OBVIO.
Y sin embargo, ahí estoy, con Jeremías a upa, sus ojos y mente de seis años tratando de leer... ¿y qué es eso? ¿Juntar sonidos? ¿Unir garabatos y hacerlos sonar como algo que llamamos palabra? Es sólo una convención para poder comunicarnos.
Me tengo que armar de paciencia para no terminarle la palabra antes de lo que a él le lleva descifrarla. La tarea es titánica, y eso es lo que más me intriga: nosotros no podríamos NO-LEER lo que está escrito, es decir, no podríamos ver otra cosa que no sean palabras con sentido, aunque quisiéramos. Pero Jere, ¿qué ve? ¿qué ve cuando mira las letras? ¿y qué pasa en ese momento crucial en que -después de unos segundos, y una serie de intentos bbbb...baaa...bee.be...bed!- deja de ver unos garabatos y ve una letra, y otra, y sale una palabra de sus labios?
Fascinante.
Me había olvidado que una vez no supe leer.
Yo me siento, libro en mano, las letras no se me aparecen más que como letras, la lógica conexión entre ellas, el sonido que forman al unirse me es TAN OBVIO.
Y sin embargo, ahí estoy, con Jeremías a upa, sus ojos y mente de seis años tratando de leer... ¿y qué es eso? ¿Juntar sonidos? ¿Unir garabatos y hacerlos sonar como algo que llamamos palabra? Es sólo una convención para poder comunicarnos.
Me tengo que armar de paciencia para no terminarle la palabra antes de lo que a él le lleva descifrarla. La tarea es titánica, y eso es lo que más me intriga: nosotros no podríamos NO-LEER lo que está escrito, es decir, no podríamos ver otra cosa que no sean palabras con sentido, aunque quisiéramos. Pero Jere, ¿qué ve? ¿qué ve cuando mira las letras? ¿y qué pasa en ese momento crucial en que -después de unos segundos, y una serie de intentos bbbb...baaa...bee.be...bed!- deja de ver unos garabatos y ve una letra, y otra, y sale una palabra de sus labios?
Fascinante.
Me había olvidado que una vez no supe leer.
12 julio 2008
El paladar se ha pronunciado
No sabemos si Henry hablará castellano o no, si con acento pronunciado o leve, porteño, neutro o anglosajón. Pero el mate, por lo menos, ya lo ha incorporado. Toma con ruidito y todo.
10 julio 2008
Barreda tiene Facebook
... ¡y tiene más amigos que yo!
El famoso odontólogo devenido asesino con mayor popularidad en la historia está en Facebook y cosecha amistades a mano batiente (diría mandíbula, por lo de dentista, jeje...).
Y yo, que estoy semifascinada con la herramienta, que hasta parece que estoy haciendo un pseudo doctorado en Facebook -no por cómo lo uso sino por cómo lo analizo- dudo: ¿lo agrego o no lo agrego? Es que no me queda otra que pedir de incorporarme a su lista ya que es la única manera de poder ver toda su actividad, lo que la gente le escribe, etcétera. Y me mata la curiosidad.
De todos modos, no es que Barreda va salir de la página y matarme de un escopetazo, ¿no? (¿o sí?)...
Veremos si gana la curiosidad o la cordura.
Por ahora, y como buena inmigrante, seguiré usando Facebook para reencontrarme con amistades perdidas, diseminadas, extrañadas, amadas.
A ver si le gano.
El famoso odontólogo devenido asesino con mayor popularidad en la historia está en Facebook y cosecha amistades a mano batiente (diría mandíbula, por lo de dentista, jeje...).
Y yo, que estoy semifascinada con la herramienta, que hasta parece que estoy haciendo un pseudo doctorado en Facebook -no por cómo lo uso sino por cómo lo analizo- dudo: ¿lo agrego o no lo agrego? Es que no me queda otra que pedir de incorporarme a su lista ya que es la única manera de poder ver toda su actividad, lo que la gente le escribe, etcétera. Y me mata la curiosidad.
De todos modos, no es que Barreda va salir de la página y matarme de un escopetazo, ¿no? (¿o sí?)...
Veremos si gana la curiosidad o la cordura.
Por ahora, y como buena inmigrante, seguiré usando Facebook para reencontrarme con amistades perdidas, diseminadas, extrañadas, amadas.
A ver si le gano.
08 julio 2008
O la casa, o el blog
Estábamos cenando festejando el cumple de mi papá, hace unas horas, cuando se acerca una de las mozas a avisarnos que la cocina ceraría en diez minutos, por si todavía queríamos pedir algo. Eran apenas las nueve de le noche. Imagínense que ustedes, por ahí, por esos países nocturnos y noctámbulos, recién se estarían empezando a bañar para prepararse para salir! Yo, después de cinco años, estoy acostumbrada a esto de que todo cierra temprano. De todos modos no dejé de sorprenderme un poquitín (será porque ahora que mis viejos están de visita me traen un poquito de nuestras benditas costumbres argentinas acá a Melbourne.). Entonces me dije: "qué bueno, recién las nueve. cuando llegue a casa voy a tener tiempo de leer, darme un baño de inmersión, estar en la compu, seguir la novela y escribir en el blog"...
Bueno, no sé cómo pasó pero ahora es la UNA DE LA MAÑANA y se me fueron CUATRO HORAS haciendo de todo menos lo que dije que iba a hacer por puro placer, para mí y mi propia satisfacción!!!! Léase: bañar a Henry, planchar la ropa para mañana, preparar mochila, hacer viandas, poner el secarropas, sacar del lavarropas (o era al revés?), retar a Coni, caminar levantando cosas tiradas por ahí (a veces sé lo que es caminar por un campo minado, créanmelo!), calentar la mamadera, amamantar, alternar con mamadera de nuevo, hacer la papelería para el contador, bañar a Henry que se acaba de hacer, retarlo a Jere, amigarme con Coni, otra vez la mamadera, amigarme con Jere, pasar la aspiradora de mano para juntar restos de pochoclo de antes de ayer, luchar con Coni y Jere, a la vez, para que vayan a bañarse, dormir a Henry que se despertó con los gritos, preparar mi ropa para mañana, chequear el pronóstico, cambiar la elección por algo más abrigado, buscar la ficha que falta del juego que dejaron tirado porque si no no me voy a poder dormir (obse, yo?), pagar el gas que vence hoy y bueno, se me fueron las cuatro horas.
Así que votemos:
O los quehaceres domésticos, o el blog.
Favor depositar votos en la Urna de comentarios.
Bueno, no sé cómo pasó pero ahora es la UNA DE LA MAÑANA y se me fueron CUATRO HORAS haciendo de todo menos lo que dije que iba a hacer por puro placer, para mí y mi propia satisfacción!!!! Léase: bañar a Henry, planchar la ropa para mañana, preparar mochila, hacer viandas, poner el secarropas, sacar del lavarropas (o era al revés?), retar a Coni, caminar levantando cosas tiradas por ahí (a veces sé lo que es caminar por un campo minado, créanmelo!), calentar la mamadera, amamantar, alternar con mamadera de nuevo, hacer la papelería para el contador, bañar a Henry que se acaba de hacer, retarlo a Jere, amigarme con Coni, otra vez la mamadera, amigarme con Jere, pasar la aspiradora de mano para juntar restos de pochoclo de antes de ayer, luchar con Coni y Jere, a la vez, para que vayan a bañarse, dormir a Henry que se despertó con los gritos, preparar mi ropa para mañana, chequear el pronóstico, cambiar la elección por algo más abrigado, buscar la ficha que falta del juego que dejaron tirado porque si no no me voy a poder dormir (obse, yo?), pagar el gas que vence hoy y bueno, se me fueron las cuatro horas.
Así que votemos:
O los quehaceres domésticos, o el blog.
Favor depositar votos en la Urna de comentarios.
05 julio 2008
El tiempo pasa
... "nos vamos poniendo viejos", dice la canción, no?
Bueno, acá van unas pocas señales:
1) Coni (10) tiene novio.
Hace tres meses.
Ya hacen planes para irse juntos de colonia de vacaciones.
2)Los padres del novio mi hija nos quieren invitar a la casa.
A cenar.
3)Jere (6) tiene su propia cuenta de email.
No quiere que sepa su contraseña.
4)Coni no quiere que la salude efusivamente delante de sus amigas.
Ni qué hablar delante de Sam...
5)Mi hija escribió lo siguiente en un mensaje de chat (que logré ver furtivamente):
gtg soz bi ps dont w
Le pregunté en qué idioma era.
Me miró con cara de hija.
Adolescente.
Me "tradujo":
"I´ve got to go. Sorry. Bye. Please don´t write"
(Y yo que pensé que sabía inglés...)
6)En Facebook encuentro apellidos conocidos de mi infancia.
Entusiasmada, abro esos nombres.
Descubro que son los hijos de mis amigos.
(El parecido es inmenso, me retrotrae unos cuántos años atrás, es él (o ella) reencarnado en su hijo/a).
Qué escalofrío.
7)De repente me encuentro diciendo cosas como "Sí... cuando egresé del Secundario hace veintidós años....", o: "Cuando terminé la Primaria, hace veintisiete años...".
A la flauta.
8)Los primeros alumnos que tuve tienen hoy treinta años.
Y tienen hijos.
Que tienen Facebook.
9)Cuando hablo con Coni y Jere tengo que morderme la lengua para no decirles la odiosa frase "Cuando yo era chica... (bla bla bla bla)".
10)Cuando yo era chica viejas era las de treinta. ¿Cuarenta? Al borde del asilo.
Si terminaste de leer y estás sonriendo... ¡bienvenido al club!
Bueno, acá van unas pocas señales:
1) Coni (10) tiene novio.
Hace tres meses.
Ya hacen planes para irse juntos de colonia de vacaciones.
2)Los padres del novio mi hija nos quieren invitar a la casa.
A cenar.
3)Jere (6) tiene su propia cuenta de email.
No quiere que sepa su contraseña.
4)Coni no quiere que la salude efusivamente delante de sus amigas.
Ni qué hablar delante de Sam...
5)Mi hija escribió lo siguiente en un mensaje de chat (que logré ver furtivamente):
gtg soz bi ps dont w
Le pregunté en qué idioma era.
Me miró con cara de hija.
Adolescente.
Me "tradujo":
"I´ve got to go. Sorry. Bye. Please don´t write"
(Y yo que pensé que sabía inglés...)
6)En Facebook encuentro apellidos conocidos de mi infancia.
Entusiasmada, abro esos nombres.
Descubro que son los hijos de mis amigos.
(El parecido es inmenso, me retrotrae unos cuántos años atrás, es él (o ella) reencarnado en su hijo/a).
Qué escalofrío.
7)De repente me encuentro diciendo cosas como "Sí... cuando egresé del Secundario hace veintidós años....", o: "Cuando terminé la Primaria, hace veintisiete años...".
A la flauta.
8)Los primeros alumnos que tuve tienen hoy treinta años.
Y tienen hijos.
Que tienen Facebook.
9)Cuando hablo con Coni y Jere tengo que morderme la lengua para no decirles la odiosa frase "Cuando yo era chica... (bla bla bla bla)".
10)Cuando yo era chica viejas era las de treinta. ¿Cuarenta? Al borde del asilo.
Si terminaste de leer y estás sonriendo... ¡bienvenido al club!
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